Descubriendo la legendaria estancia Harberton

Conocer la famosa estancia Harberton es una forma de entender la ciudad de Ushuaia, navegar por el Beagle, ver una colonia de pingüinos magallánicos y mucho más.
El paseo parecía perfecto: la posibilidad de navegar por el canal de Beagle hasta la isla Gable, admirar una de las colonias de pingüinos magallánicos más importantes de la región y almorzar en un refugio del 1900 eran parte de los condimentos más prometedores de esta aventura.

La estancia Harberton oficia de base para comenzar a descubrir los rincones más escondidos y a su vez cercanos a la ciudad de Ushuaia en un periplo de aventuras ideales para visitantes de todas las edades.

En nuestro caso, los guías de una de las empresas que se dedican a este tipo de excursiones nos pasaron a buscar a primera hora por nuestro hotel. Desde allí salimos a la ruta nacional 3 y a 40 kilómetros dejamos el asfalto para tomar el desvío de la ruta complementaria que lleva a la estancia Haberton.
  • Los rincones más escondidos

    Los rincones más escondidos

  • Árboles Bandera

    Árboles Bandera

  • Galpón de esquila

    Galpón de esquila

  • Bahía Ushuaia

    Bahía Ushuaia

  • Casa principal

    Casa principal

Luego de recorrer 45 kilómetros por este camino de ripio, se ingresa al predio de la famosa estancia patagónica, sobre una ventosa península que es conocida por la acción que ejerce el viento sobre los árboles, denominados “de bandera”. A simple vista, el visitante queda maravillado al ver cómo estas singulares lengas, guindos y ñires son moldeados día a día por las fuertes ráfagas.

Nos detuvimos a orillas del río Larsiparsahk para empezar a remar. Los guías dispusieron las balsas y distribuyeron el equipamiento, formado por botas y pantalones, a los que íbamos a ser de la partida.

En cuestión de minutos, nos encontrábamos navegando por el río hasta desembocar en el canal de Beagle. Pudimos apreciar el lado chileno, donde a primera vista se divisaban las islas Navarino y, más alejadas, las Picton y Lennox.

En un islote solitario, nuestros ojos observaron cómo descansaban unos lobos marinos junto a varias familias de cormoranes roqueros, una variedad típica de esta región.

Casi sin darnos cuenta llegamos a la costa, en la cual desembarcamos. Comenzamos a caminar unos pocos metros hasta el casco de la estancia Harberton. Su fama radica en que fue la primera estancia en Tierra del Fuego, la construyó el misionero anglicano Thomas Bridges en 1886.

Amarrada en el muelle de la estancia se encontraba la embarcación que traslada a los visitantes hasta la isla Martillo, el único sitio del canal habitado por una colonia de pingüinos magallánicos.

La mesa ya estaba dispuesta en el refugio y las ganas de comer de los presentes no se hicieron esperar. El buen vino y las anécdotas comenzaron a fluir en un lugar que guarda un sinnúmero de historias.

Al finalizar el almuerzo, decidimos emprender una caminata entre todos los presentes y conocimos así los rincones más destacados de este famoso lugar.

Después de dos horas de trekking, llegamos otra vez al muelle y allí nos esperaba una embarcación para acercarnos nuevamente al continente. Paisajes, historia y la aventura que caracterizan a esta región fueron parte de este singular paseo.
Leer paseo completo...Pablo Etchevers / Gentileza: Amalia Goodall

Datos Útiles

Dificultad: Baja

Duración: Todo el día (11 horas. aprox)

Tipo de tour: Navegación y trekking

Para tener en cuenta: Esta excursión se realiza de noviembre a mediados de abril. Aquellos que no quieren remar pueden realizar una visita al casco de la estancia. Para no pasar frío, no se olvide de llevar un par de medias extra y un buen rompevientos.

Ubicación


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