La estancia jesuítica de Alta Gracia

En lo que fuera la residencia de la vieja estancia, hoy funciona el museo que permite conocer cómo se vivía dentro de sus muros de adobe en la época colonial.
La ciudad de Alta Gracia fue construida "abrazando" a su famosa estancia jesuítica, que se encuentra frente a la plaza principal. Su templo pasó a ser la parroquia Nuestra Señora de la Merced y forma parte de la actual vida religiosa de la zona.

Al visitarla, tomamos conciencia de los años transcurridos desde que allí se desarrollara la historia, allá por el 1700. Junto al aljibe central de su patio, contemplamos los viejos muros de la imponente galería de la residencia y nos dijimos: “Con qué generosidad se construía en esa época”.

Subimos los viejos escalones que llevan a la parte principal de la casa. Fuimos recorriendo los ambientes y tuvimos una idea cabal de cómo vivían sus habitantes, ya se muestran los muebles y pertenencias de las familias que la habitaron. Se lucen varios juegos de comedor y dormitorio y hasta los sanitarios comunitarios.
  • En el centro urbano de Alta Gracia

    En el centro urbano de Alta Gracia

  • Estancias netamente productivas

    Estancias netamente productivas

  • Los viejos escalones que llevan a la parte principal de la casa

    Los viejos escalones que llevan a la parte principal de la casa

  • Donde el ayer y el hoy se conectan

    Donde el ayer y el hoy se conectan

  • Aljibe central de su patio

    Aljibe central de su patio

  • La herrería

    La herrería

  • Museo de la Estancia Jesuítica

    Museo de la Estancia Jesuítica

La guía nos comentó: “La Compañía de Jesús, orden religiosa fundada por san Ignacio de Loyola, hizo construir estancias netamente productivas. Los productos agrícolas y ganaderos se intercambiaban y se proveía a las instituciones religiosas y educativas jesuíticas como el Colegio Máximo de Córdoba”.

Luego de pasar por diversas manos, en 1810 fue residencia del virrey Santiago de Liniers por poco tiempo y es por ello que también se la conoce como Casa del Virrey.

El largo proceso desde la llegada de los jesuitas hasta que fuera declarada Patrimonio Histórico de la Humanidad en el año 2000 se explicita a lo largo de la visita por las distintas dependencias del museo.

Los jesuitas comandaban las tareas que eran realizadas por indios remunerados y negros esclavos de forma muy organizada. Todo se realizaba en el lugar: rejas, faroles, elementos de montar, herramientas. Algunas maquetas muestran claramente la disposición de los sectores y hacen más interesante la visita.

A lo largo de las salas conocimos la herrería, el horno de ladrillos, la represa o tajamar para encajonar el agua del arroyo, los molinos harineros y los mecanismos que se utilizaran en cada rama de la producción.

En el mismo predio visitamos el templo que responde al estilo barroco colonial, con una nave única de muros ciegos y púlpito de diseño rococó de madera tallada y dorada a la hoja. El retablo del altar mayor es una obra de arte que termina en la cornisa superior con dos ángeles tallados.

Las órdenes religiosas usaron el arte como eje de la vida religiosa y por eso se fundieron los modelos europeos con los indigenistas y realizaron crucifijos, santos y la virgen combinando estilos.

Dejamos la larga galería en L con faroles antiguos y ventanas ojivales para retirarnos por el patio de atrás de la estancia. Ese sector conecta directamente con el Tajamar y con el actual Reloj Público.

El Tajamar es el dique más antiguo de la provincia de Córdoba. El agua venía por acequias desde la sierras y se almacenaba en su paredón. Hacía funcionar los molinos harineros y les acercaban agua a las quintas cercanas.

Le dimos un último vistazo a ese edificio construido en 1643, cuyo último propietario, Manuel Solares, lo donó a los “pobres honrados” y dio así origen a una villa que hoy es la ciudad de Alta Gracia.

Despedimos la estancia jesuítica ubicada en el centro urbano de Alta Gracia, donde el ayer y el hoy se conectan a través de ese edificio varias veces centenario.
Leer paseo completo...Mónica Pons / Eduardo Epifanio

Datos Útiles

Horario: Consultar por teléfono ya que varían de acuerdo a la época del año y los feriados. Hay visitas guiadas, conferencias y talleres.

Para tener en cuenta: Acceso para discapacitados.Se cobra un ingreso módico.

Ubicación

Contacto

Museo de la Estancia Jesuítica de Alta Gracia
Padre Domingo Viera esquina Solares, (5186) , Alta Gracia, Córdoba
Tel: +54 3547-421303
E-mail


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