Hay lugares que no exigen esfuerzo descomunal para entregar una recompensa extraordinaria. El Mirador El Porito, en Purmamarca, es uno de ellos. Una caminata corta, un tramo empinado y, de repente, el mundo se abre: el pueblo, los cerros, el cielo jujeño y el imponente Cerro de los Siete Colores desplegado en toda su magnitud, como si el paisaje entero se hubiera ordenado especialmente para ese instante.

El cerro que abraza al pueblo
El Porito es una pequeña protuberancia rocosa ubicada en el borde del casco urbano de Purmamarca, al inicio del circuito del Paseo de los Colorados. Su nombre lo dice todo: es una versión pequeña —un "porito"— de los imponentes cerros que rodean la localidad. Pero su humilde tamaño no lo hace menos especial. Al contrario: su posición estratégica lo convierte en el punto ideal para obtener una panorámica de 360° sobre el pueblo y las montañas multicolores que lo envuelven.
Desde su cima se puede ver, en un solo golpe de vista, el tejido de techos de cardón y torta de barro del pueblo, la plaza principal con sus puestos artesanales, y el Cerro de los Siete Colores en todo su esplendor: capas de rojo, amarillo, naranja, violeta, blanco y verde mineral dialogando con el cielo celeste profundo que solo existe en la Quebrada de Humahuaca.

¿Cómo llegar al Mirador El Porito?
El acceso no tiene ningún misterio. Desde la plaza principal de Purmamarca se camina unos minutos por la calle Florida hasta encontrar el sendero señalizado que asciende hacia el cerro. Es prácticamente imposible perderse: el camino es visible desde el mismo pueblo y forma parte del corredor peatonal que da inicio al recorrido del Paseo de los Colorados.
El sendero es circular, lo que significa que el punto de partida y de llegada coinciden. Una vez en la cima, se puede optar por continuar directamente hacia el Paseo de los Colorados, combinando ambas experiencias en una misma salida matutina o vespertina.
La plataforma y la vista que lo justifican todo
En la cumbre del Porito se instaló una pasarela metálica elevada que permite pararse literalmente frente al Cerro de los Siete Colores, a la altura de sus capas más expresivas. Desde allí la sensación es única: el viento suave de la Puna, el silencio interrumpido por algún pájaro o el murmullo lejano del mercado artesanal, y esa pared cromática que ninguna fotografía termina de capturar del todo.
La mejor hora para visitarlo es por la mañana temprano, cuando el sol ilumina de frente las laderas y los colores minerales brillan con máxima intensidad. Al atardecer también ofrece un espectáculo notable, con la luz dorada tiñendo de naranja y ocre todas las formaciones rocosas.

El plan perfecto para aprovechar el día en Purmamarca
El Mirador El Porito se integra de forma natural dentro de una jornada completa en Purmamarca. Esta es la secuencia que recomendamos:
- Mañana temprano: Subir al Mirador El Porito para ver el Cerro de los Siete Colores con la mejor luz del día.
- A continuación: Continuar desde el mismo punto de inicio hacia el Paseo de los Colorados, un circuito de aproximadamente 3 km entre formaciones rojizas y vericuetos de la quebrada.
- Al mediodía: Recorrer la plaza principal, visitar la Iglesia de Santa Rosa de Lima y explorar la feria artesanal, donde se encuentran ponchos, aguayos, cerámica y gastronomía regional.
- A la tarde: Contemplar la puesta del sol desde alguno de los miradores naturales del pueblo o planificar la excursión del día siguiente hacia las Salinas Grandes por la Cuesta de Lipán.
Consejos prácticos antes de salir
- Agua y protección solar son indispensables: no hay sombra natural en el sendero ni puestos de venta en el camino.
- Calzado cómodo y cerrado: el tramo empinado tiene superficie de ripio y piedra suelta.
- La altura importa: Purmamarca se ubica a 2.192 m.s.n.m. Si llegás reciente al NOA, tomá el primer día con calma antes de hacer actividad física. El mal de altura puede aparecer incluso en ascensos pequeños.
- Con niños: el sendero es perfectamente viable en familia. El tramo empinado es breve; con paciencia y atención, los más pequeños lo disfrutan enormemente.
- Combinalo con el Paseo de los Colorados: ambas actividades parten desde el mismo acceso y son perfectamente complementarias. Juntas no superan las 2 horas.
Purmamarca, más allá del mirador
Una vez que los pies vuelven al pueblo, Purmamarca invita a seguir descubriendo. Los techos bajos de cardón, las calles de tierra, el olor a empanadas de charquí saliendo de los puestos de la plaza, el murmullo de las vendedoras de tejidos en quechua y aimará. Esta localidad prehispánica —cuyo nombre en lengua aimará significa "Pueblo de la Tierra Virgen"— tiene la rara habilidad de hacerle sentir al viajero que el tiempo transcurre de otra manera.
Y el Mirador El Porito, con su sencillez y su vista soberbia, es quizás el primer lugar desde donde esa sensación se puede ver con total claridad.

