Una vuelta por Glew: visita a los frescos de Raúl Soldi

La parroquia Santa Ana de Glew es una muestra de la grandeza de Raúl Soldi. Basta con traspasar sus puertas para comenzar a entender al gran artista. Sí, a media hora de la gigante Buenos Aires.
En uno de los recovecos del Sur del conurbano bonaerense, el artista mundialmente conocido Raúl Soldi decidió embellecer la parroquia Santa Ana de Glew con su obra; dejó así un legado que perdura.

Desde mediados del siglo XX, existe en Glew, uno de los tantos rincones del Sur del conurbano bonaerense, una obra artística magistral pero que goza de poco renombre. Hace más de 50 años, el famoso artista plástico Raúl Soldi, quien se encargó de decorar la cúpula del Teatro Colón y también de extender su fama por toda Europa, inmortalizó con sus frescos vivos y solemnes las paredes del interior de la parroquia de Santa Ana, símbolo espiritual y orgullo de los vecinos de Glew.

La localidad de Glew pertenece al partido de Almirante Brown y es hoy una de las más grandes localidades de zona sur. Sin embargo, en los alrededores de la iglesia se respiran aires de simpleza.
  • La grandeza de Raúl Soldi

    La grandeza de Raúl Soldi

  • Una obra artística magistral

    Una obra artística magistral

  • Sus frescos vivos y solemnes

    Sus frescos vivos y solemnes

  • “Soldi en verdad vive en esta iglesia”

    “Soldi en verdad vive en esta iglesia”

  • Cada pared está maquillada por su obra

    Cada pared está maquillada por su obra

La estación homónima, que goza de un constante caminar de personas durante todo el día, se encuentra a poco más de cinco cuadras. El nombre de la calle que conecta ambos puntos no está dispuesto al azar: precisamente se llama Raúl Soldi, lo cual refleja el eterno homenaje que las personas locales le rinden a este artista.

Caminar por la calle le permite a uno entender cómo es la vida allí: la estación es un foco de atracción de un importante caudal de colectivos de diversos colores que, en direcciones opuestas, se embarcan en la constante tarea de llevar a innumerables pasajeros. Además, los negocios nunca descansan, debido a que abren desde el alba para atender sin cesar el infinito público que se presenta a sus puertas.

La iglesia, el lugar donde el tiempo se detiene

Dentro de ella, la Tierra y el tiempo parecen detenerse. Asombrosamente, en este vestigio del pasado uno tiene la sensación de que los frescos respiran a la par de los visitantes. Susurran. Miran. “Soldi en verdad vive en esta iglesia”, afirma el cura párroco, mientras contempla el espacio.

Cada pared está maquillada por su obra. Las pinturas gozan de una silueta poco definida, pero este detalle suele pasar desapercibido por el tremendo contraste que logra Soldi con sus colores. Como acto sobrenatural, muchas de ellas inspiran a quien visita el lugar y lo transportan a un lugar antiguo. Sus temáticas son variadas, ya que escenifican distintos momentos de la vida de Jesús. Sin duda, la solemnidad del lugar parece revivir los eventos bíblicos y lo hacen protagonista a uno.

Federico Díaz / Federico Díaz

Datos Útiles

Cómo llegar: Desde la ciudad de Buenos Aires, la manera más rápida para visitar este sitio es por medio del ferrocarril General Roca. Desde la estación Plaza Constitución se debe tomar el ramal que se dirige a Alejandro Korn o directamente hasta Glew. El viaje dura, como máximo, media hora y ni bien se desciende para orientarse se pregunta por “la Parroquia de Soldi”. Todos la conocen.


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