Safari Park y otros paseos en Mundo Marino

Hipopótamos, un avistaje de aves a bordo de una aerolancha y un recorrido en tractor por un hermoso parque safari son algunas de las alternativas con las que cuenta Mundo Marino. Aptas para todo público.

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Una de las nuevas atracciones del parque acuático se ha trasladado, por decirlo de algún modo, a tierra firme. Con la llegada del Parque Safari surgió también la posibilidad de incorporar dos nuevas mascotas para que se convirtieran en las estrellas de los más chicos.

Y así, un día llegaron dos hipopótamos, macho y hembra, para adaptarse a su nueva casa, diseñada especialmente para ellos. Homero y Mafalda fueron los nombres con que se los bautizó y desde su llegada el lugar se ha convertido en un clásico de los más chicos.

Pero no llegaron solos, Mafalda estaba embarazada y dio a luz a un pequeño pero divertido hipopotamito que se dedica todos los días de su vida a imitar a su madre y a jugar con su padre. Cuando la madre bosteza, él también lo hace, cuando se sienta, también se sienta.

Los tres se están convirtiendo en una de las atracciones más novedosas que tiene el parque. ¿El nombre del pequeño? Hay que acercarse hasta su casa y preguntárselo a sus entrenadores.
  • Se observan ciervos colorados

    Se observan ciervos colorados

  • Aptas para todo público

    Aptas para todo público

  • A bordo de una aerolancha

    A bordo de una aerolancha

  • Un mundo aparte

    Un mundo aparte


Safari Park

Se trata de una especie de safari que, a bordo de tractores y camiones, los turistas recorren un ecosistema natural típico de la llanura pampeana y las lagunas bonaerenses, que además de sus características flora y fauna posee animales traídos de otros rincones de la Argentina y de todo el mundo.

A medida que el tractor o camión avanzan, una guía de turismo va interpretando junto a los visitantes cada uno de los rincones que nos muestra la naturaleza. Explica el hábitat y las costumbres de cada animal, nos ayuda a distinguirlos cuando se mimetizan de manera perfecta y nos avisa cuándo aparecen de modo sorpresivo y espontáneo.

Maras, liebres, garzas, patos, gaviotas, gansos, loros, gallaretas y chimangos son los más reconocidos por todos, pero también se observan ciervos colorados y ciervos dama, búfalos africanos, coatíes, castores, guanacos e incluso ñandúes, que se acercan golosos para ver si los visitantes les traen algo de comer.

El recorrido atraviesa senderos y lomadas, huellas y caminos que se van haciendo al andar. Pero la joya del circuito es un hermoso lago natural de agua salada que al atardecer, cuando los vientos se apaciguan, se vuelve un verdadero paraíso.

Formado por las mismas rías que depositan sus aguas en la bahía Samborombón, este pequeño lago se encuentra repleto de lisas que saltan por toda su superficie y de grandes corvinas negras que buscan en su fondo algunos de los cangrejos que allí también abundan.

Una hermosa isla se constituye naturalmente como el escenario ideal para que en ella descansen pájaros y gaviotas de todas las variedades de la zona, como también de las aves que están de paso: algo típico de estas latitudes.


A bordo de una aerolancha

De chico, me apasionablan las películas de acción en que los héroes se desplazaban por pantanos y esteros llenos de cocodrilos.Apenas nos enteramos de que en Mundo Marino existía un tipo de embarcaciones para desplazarse por los pantanos, cangrejales y rías de la bahía Samborombón, fuimos corriendo hasta el amarradero en busca de dos lugares.

Allí, César Maldonado, encargado de esta aventura y conductor de la aerolancha, nos estaba esperando junto a una veintena de aventureros que, al igual que nosotros, esperaban ansiosos la sensación de deslizarnos y resbalar por el barro a toda velocidad, casi levantando vuelo.

En segundos, todos estábamos sentados en la aerolancha, cada uno con sus auriculares de protección colocados y esperando ansiosos que se prendiera el motor del gran ventilador para comenzar el viaje y la aventura.

La ría estaba quieta. Apenas una línea de agua que venía del mar le daba un pequeño movimiento. Por ella, se desplazaban casi a remo los pescadores artesanales que vuelven a puerto con la pesca del día.

Miles de aves de todas las variedades se encontraban caminando la superficie del pantanoso barrial comiendo pececitos, camarones o incluso pequeños insectos que quedan en el suelo arcilloso cuando baja la marea cada seis horas.

Pero todas las miradas se centraban en el infinito número de cangrejos que caminaban de costado con sus tenazas paradas, que peleaban entre sí y que por supuesto, se encontraban más que atentos a la llegada de la aerolancha, corriendo despavoridos para todos lados, agachándose si es necesario o hundiéndose en el barro cuando no les quedaba otra alternativa.

Los flamencos, las gaviotas cocineras, garzas blancas, gaviotas y otras especies de pájaros se vuelven protagonistas de los viajes de estudiosos y ecologistas que llegan hasta el lugar desde todo el mundo para desentrañar los misterios de las migraciones en esta reserva natural que protege el río y el mar.

Pero ya era el momento de emprender la vuelta y, a toda velocidad, una de las tantas rías nos depositó nuevamente en tierra firme, casi a metros del colorido Puerto de San Clemente. Un paseo imposible de olvidar.
Leer paseo completo... Pablo Etchevers / Gentileza Mundomarino.com.ar

Datos Útiles

Para tener en cuenta: Durante la temporada de verano, el lugar se encuentra abierto todos los días de 10 a 18 horas, al igual que en vacaciones de invierno. Durante el resto del año, el parque sólo se encuentra abierto los fines de semana.

Contacto

Oceanario Mundo Marino
Av. Décima 157, (7105) , San Clemente del Tuyú, Buenos Aires
Tel: +54 2252-430300
E-mail

Ubicación


Welcome Argentina - ¿Qué hacer en San Clemente del Tuyú?

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