El Delta en catamarán

Es una de las formas más seguras de recorrer el Delta. Desde hace más de 35 años, Catamaranes Interisleña ofrece estos paseos. Ideales para quienes, además de navegar el río, gustan de hacerlo tomando un té, un café o deleitándose con una torta casera. Imperdible para los turistas.


La Estación Fluvial

Llegar hasta la Estación Fluvial ya es haber comenzado el paseo. La calle Lavalle es una de las más hermosas que tiene Tigre. Al 499, se encuentra una bella y antigua esquina donde se alojan las oficinas de Catamaranes Interisleña.

Allí, Cecilia Tato nos estaba esperando para mostrarnos uno de los típicos paseos que se realizan todos los días del año a bordo de alguno de los siete catamaranes que conforman la flota.

Según nos cuenta Cecilia, nuestro delta es el tercero del mundo en extensión, detrás de los famosos deltas del río Nilo (en África) y del Amazonas (en el norte de Latinoamérica). Sin embargo, sus 27 mil kilómetros cuadrados fueron relativamente poco explotados.

  • Imperdible para los turistas

    Imperdible para los turistas

  • La inmensidad del Delta

    La inmensidad del Delta

  • Las lanchas madereras

    Las lanchas madereras

  • Lanchas colectivo que llevan gente

    Lanchas colectivo que llevan gente

  • Una de las formas más seguras de recorrer el Delta

    Una de las formas más seguras de recorrer el Delta

Su flora más sobresaliente se ubica en la tercera sección de Tigre y está compuesta por álamos, ceibos, juncos, mimbres, cañas y sauces, de los cuales se extrae madera. También las frutas son protagonistas. Hay cítricos como naranjas, mandarinas y pomelos, pero también es posible observar a los isleños transportar cajones de peras y manzanas de las islas, que son comercializados en el Puerto de Frutos. En un determinado momento, el INTA (Instituto Nacional Tecnología Agropecuaria) realizó en las islas plantaciones experimentales de algodón.

Durante la primavera, florecen azaleas, madreselvas, hortensias, glicinas y orquídeas para deleite de la vista y el olfato de los turistas que se acercan al río durante esta estación.

La fauna es una de las más variadas que se encuentran a pocos kilómetros de la gigante ciudad de Buenos Aires. Si bien el yaguareté -que ha sido el felino que le dio el nombre de “Tigre” al lugar- se ha extinguido, hoy es posible encontrar en las islas del delta gran cantidad de nutrias, carpinchos, aves y peces, entre los que se destacan el pejerrey en invierno, y el dorado y el surubí durante la temporada de verano.


La inmensidad del Delta

El río se encontraba planchado: “calma chicha” le dicen cuando esto sucede. Su opuesto es la sudestada. Y en el delta, sudestada no es sólo una palabra. Es una forma de vida. Son códigos y vivencias de hombres comunes que si hay algo que tienen en común es que el río crece. Y cuando esto sucede ellos deben retroceder ¿Pero cómo se le explica todo esto a un turista?

Mientras navegábamos, la guía se encargaba de ir trasmitiendo sus conocimientos a todos los visitantes. Dejábamos atrás el río Tigre y su famoso hotel para adentrarnos en el río Luján. Pudimos observar el Parque de la Costa (un parque de diversiones y entretenimientos), el Casino Provincial de Tigre y el colorido Puerto de Frutos, un mercado donde los isleños ofrecen los productos de las islas.

Dejamos el río Luján y entramos en el Sarmiento, en honor al prócer argentino, quien fuera uno de los más importantes educadores que tuvo nuestro país.

Además de paisajes, hubo distintas vivencias. Embarcaciones de diversas formas y tamaños se fueron sucediendo durante todo nuestro recorrido. Desde los más lujosos yates y veleros, hasta los distintos servicios que en forma regular abastecen las distintas necesidades del delta: lanchas colectivo que llevan gente, la lancha almacenera que provee mercaderías a los isleños, las lanchas madereras que recolectan la producción de la zona y muchas otras, además de pequeñas canoas y botes de pescadores que navegan por todo el entramado de arroyos, ríos y canales. Los muelles de distintos colores de cada una de las casas también despertaron las miradas de todos.

Los que se llevaron elogios fueron los hermosos botes de remo barnizados, más conocidos como “remeros”. Estas pequeñas embarcaciones, al igual que la variedad de clubes que representan esta actividad, son parte de la historia más rica que tiene Tigre. No por nada, el Monumento al Remero es uno de los homenajes que se han levantado en honor a estos deportistas.

Siguiendo el río Sarmiento, y con casi cuarenta minutos de navegación, comenzamos a observar una particular construcción de cristal que alberga en su interior una antigua casa de madera.

Mientras nos acercábamos, la mayoría de los turistas, tanto locales como extranjeros, comenzamos a realizar todo tipo de conjeturas acerca de qué era eso, hasta que la guía explicó que se trataba del Museo Sarmiento, donde además funciona una biblioteca.

La casa fue, por decisión de la Municipalidad de Tigre, protegida con un blindex transparente que impide que el paso del tiempo y las inclemencias climáticas la deterioren. Se la puede visitar todos los días del año, pero sólo se puede llegar mediante una embarcación.


Volviendo a casa

Las fotos y filmaciones de rigor se fueron sucediendo mientras el capitán de la embarcación comenzaba a girar el rumbo del catamarán. El sol caía y ya era hora de volver a puerto.

En la lujosa confitería del barco, turistas de todas las edades degustaban bebidas frías y calientes acompañadas de ricas tortas o exquisitos sandwiches. Ahora había tiempo para el relax.

En este caso, elegimos el paseo de una hora, pero también los hay de dos horas, que luego de llegar al Museo Sarmiento continúan el recorrido por los ríos San Antonio y el canal Vinculación y que retornan, al igual que nosotros, por el río Luján.

El atardecer nos encontró volviendo. La puesta del sol dentro de las islas es un espectáculo imperdible. Los casi doscientos turistas que estaban a bordo del catamarán no podían creer que a menos de una hora de Buenos Aires se encontrase un lugar paradisíaco.

Desde ahora, el delta, sus islas y su gente quedaron en la memoria de los visitantes como uno de los lugares más bellos que tiene Argentina.

Unos minutos antes de llegar, el río había cambiado por completo. Era otro.

“¿Qué le pasó al río que estaba calmo y ahora está desconocido?” preguntó una turista en casi perfecto castellano. “Sudestada” explicó la guía. Y agregó… “Es cuando el río sopla y el viento escribe en sus aguas….”.

Si bien dejaba ver el cambio, el catamarán en ningún momento comenzó a sentirlo. Ya habíamos llegado al embarcadero.

Autor Pablo Etchevers Fotografo Pablo Etchevers

Contacto de la excursión o paseo


Catamaranes Interisleña

Lavalle 499, Tigre, Buenos Aires, Agentina

Teléfono Teléfono: +54 11-47310261

DificultadDificultad: Baja
Organiza tu viaje con: interpatagonia.com | welcomeuruguay.com | welcomechile.com