Historia de Santa Elena

Santa Elena, la misión

Si bien en la actual ubicación de Santa Elena no existió una población estable a la hora de la conquista colonizadora, la región mesopotámica estuvo frecuentada por comunidades nómades y tuvo influencia de la tarea misional jesuítica.

La orden religiosa conocida como Compañía de Jesús fue fundada por el español San Ignacio de Loyola en 1540, y nueve años más tarde fue enviado el primer misionero a América, Manuel de Nóbrega, quien fundó una reducción en San Pablo, actual territorio brasileño.

La misión de San Ignacio, fundada en 1609, fue la primera que se instaló en el actual territorio argentino y en ellas cada familia indígena tenía una vivienda y una parcela de tierra para trabajar, siendo la agricultura y la ganadería las principales tareas que los jesuitas estimularon en la población local.

Las costumbres sedentarias de los guaraníes de la zona mesopotámica facilitaron la tarea de los religiosos que, en poco tiempo, lograron convertir a los indígenas al catolicismo y armaron con ellos verdaderas unidades económicas y militares.

Santa Elena está situada al noroeste de la provincia de Entre Ríos, en la margen izquierda del río Paraná y sobre abruptas barrancas que la distinguen por su belleza natural. Sus orígenes se relacionan con la explotación ganadera.

En 1868 Eustaquio de la Riestra compró campos, haciendo la primera mención a Santa Elena. En 1871 instaló un saladero junto con su hermano Roberto y Federico González, y en 1880 el saladero fue adquirido por la firma Kemmerich y Cía. y tomó el nombre de Santa Elena.

El poblado se formó a partir del aporte inmigratorio que trajeron distintas etnias a la zona como: rusos, polacos, españoles, italianos e indígenas mocovíes que llegaron del este de la provincia de Santa Fe.

Ostentando una gran riqueza ictícola, el lugar tiene una abundante actividad pesquera, y pueden capturarse bogas, patíes, bagres blancos y amarillos, manduví y armados. Durante la década de 1970 tuvo su esplendor como "Paraíso de la Pesca", furor que se extendió hasta entrados los 80.

Inserta en el "Corredor Turístico del Noroeste Entrerriano" la actividad fundamental de su comunidad se organiza en derredor de la industria frigorífica. Económicamente es una muy buena zona para la cría de ganado vacuno como también para la producción mielera, ocupando un lugar destacado en la explotación apícola.

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