Visita a la Casa Rosada

Recorrimos algunos de los salones y pasillos de la majestuosa Casa Rosada. En una pausa de sus funciones administrativas, la Casa Rosada abre sus puertas para que todos la puedan recorrer. Los granaderos ya no custodian la entrada, sino que nos sirven de guías.


Solemne y accesible

Apenas atravesamos la arcada que se abre en Balcarce al 50, Ciudad de Buenos Aires, la entrada a la Casa Rosada, un soleado domingo por la mañana, una mujer nos invitó a pasar a un patio en el que se juntaban los visitantes a la espera de que comenzara el tour.

“Estamos por salir, esperen aquí por favor. Pueden sacarse fotos con los granaderos si quieren.”

Argentinos y extranjeros, de a uno y con un poco de timidez, se fueron parando entre los granaderos mientras su amigo, novio o pariente apretaba el disparador de la cámara.

  • La majestuosa Casa Rosada

    La majestuosa Casa Rosada

  • Los restos de dos edificios históricos

    Los restos de dos edificios históricos

  • Patio de las Palmeras

    Patio de las Palmeras

  • El Salón Blanco

    El Salón Blanco


Escaleras, pasillos y patios

Una vez que se había juntado suficiente número de visitantes en la entrada, dimos comienzo a la visita. Los granaderos se presentaron y nos explicaron dónde estábamos y qué sentido tiene cada estancia. Así, pasamos frente a la escalera usada por la prensa y el patio en el que se encuentra una estatua dedicada a Manuel Belgrano.

Más adelante, cuando el primer granadero nos había dejado y pasamos a manos del segundo, llegamos al llamado Patio de las Palmeras. Esta sección de la Casa Rosada correspondió en algún momento a la residencia de los virreyes y era en este patio donde estos recibían a sus visitantes de honor.

El apacible sonido de la fuente nos hizo pensar en tiempos más aristocráticos mientras el granadero nos daba unos minutos para que tomáramos fotos.


El Salón Blanco

Subiendo por una de las escaleras de honor, también conocida como Escalera Italia, llegamos al primer piso, en el cual visitamos los salones Norte, Sur y Blanco. Aquí se realizan todo tipo de reuniones.

En el Salón Blanco se llevan a cabo las ceremonias más importantes como, por ejemplo, la recepción por parte del nuevo presidente que asume su cargo de los atributos de mando: la banda y el bastón presidenciales.

En estos espacios no son solo el esplendor y el detalle los que llaman nuestra atención, sino algo tal vez menos palpable, pero no por eso menos importante: la sensación de estar ahí mismo, donde ocurre todo.

A través de otra de las escaleras de honor, volvimos a la planta baja y de allí nos dirigimos a lo que para nosotros era nuestro punto de salida: el Hall de Honor y la Galería de los Bustos. Es por aquí por donde entran los presidentes e invitados de honor. Nosotros sacamos algunas fotos y en seguida atravesamos la puerta.

Es imposible al salir no tener la sensación de que lo que visitamos es apenas una pequeña parte de toda esa gran construcción que es la Casa Rosada. Pero, por supuesto, no es un museo lo que acabamos de visitar. Probablemente sea eso lo que hace que esta visita sea diferente a todas las demás: no se trata de recorrer un lugar por el que pasó la historia, sino un lugar en el que la historia se hace.

Autor Marcos Rodríguez Fotografo Gentileza casarosada.gob.ar

Tipo de tourTipo de tour: Contemplativo
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