Mónica Pons Rocío Vega
Cierta intriga nos lleva a investigar acerca de la tarea de fabricar cerveza "tirada". |
Un viejo camioncito pintado ubicado en el jardín llamó nuestra atención y nos acercamos para tomarle algunas fotos. Modelo 1929, según su chapa patente. Sobre él, algunos barriles utilizados seguramente para el reparto. La intriga crecía.
Parece una cervecería
Mientras dábamos vueltas a su alrededor, un muchacho nos observó y nos invitó a ingresar a lo que era una cervecería. Allí entramos, con las ganas de conocerla y de aprender sobre el proceso de elaboración.
La puerta de ingreso y los ventanales lucían plantas de lúpulo, trepadoras, colgantes, y tuvimos que agacharnos para pasar por debajo de ellas. Algunos viejos recipientes de cobre adornan el local. |
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Oscar, quien oficiaría de anfitrión, se presentó como técnico y nos propuso comenzar un aprendizaje de toda la técnica de fabricación e ingredientes que lleva una cerveza genuina. El recorrido comenzaba.
Atención a los detalles
A primera vista, se observa un local muy amplio, con grandes ventanales y de un aspecto europeo más que evidente. Oscar nos acompañó hasta un sector cercano al mostrador, en el que grandes barriles metálicos se destacaban por su inmensidad y limpieza. |
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Nuestra primera consulta fue acerca de la diferencia entre este proceso artesanal y el de las cervezas industrializadas. “Estas últimas usan aditivos para mantenerlas en el tiempo y para abaratar costos de comercialización”, respondió Oscar.
“La materia prima está compuesta por lúpulo, cebada, levaduras y agua de montaña. La diferencia entre cervezas blancas y negras está en el uso de la cebada blanca tal cual se recibe o si se la tuesta. El tostado puede ser de distinta intensidad para lograr los diferentes tipos de cervezas negras. El lúpulo proviene de la localidad de El Bolsón y es el elemento que le dará el clásico sabor amargo y el aroma”, continúo la clase. Mientras, todos escuchábamos prestando atención a unas grandes ollas que ganaban la vista de los visitantes.
“El cocimiento de la cebada molida se realiza con agua de montaña a temperaturas previamente estudiadas. Luego se ventea a otro tanque, que tiene varios filtros, con lo cual se logra el mosto rico en azúcares similar al del proceso de elaboración del vino”, continuó entusiasmado Oscar. |
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Algo más para conocer
Siguieron consultas de nuestra parte en cuanto al levado, tiempos de maduración y almacenamiento. Las respuestas fueron sumamente interesantes; luego surgieron las invitaciones para degustar algunos de los tipos de cerveza que allí se producen.
Al sentarnos, notamos algo que no habíamos observado hasta ese momento: paredes totalmente cubiertas con escritos, lo cual nos habla de un clima de calidez y encanto del cual los visitantes también participan. Sus impresiones, chistes, comentarios e incluso dibujos forman parte del mobiliario del lugar. Algo muy divertido mientras se saborea una de las mejores cervezas de la Patagonia argentina. |
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