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Parques Nacionales de Argentina

Parque Nacional Tierra del Fuego

Texto: Karina Jozami
Tierra del Fuego, en el confín de la tierra

El Parque Nacional Tierra del Fuego despliega en sus 63.000 hectáreas la porción más austral del bosque andino-patagónico que posee como uno de sus límites naturales al mar, sin duda marca distintiva de esta Reserva. Los fines que motivaron su creación en el año 1960 fueron la protección de las vegetaciones subantárticas y la conservación de una pequeña muestra de los ambientes de costas marinas del canal de Beagle.

Situado al sudoeste de la provincia fueguina, sobre el límite internacional con la República de Chile, su entorno glaciario ofrece valles surcados por ríos y lagos enmarcados en cordones montañosos que, como paredones orientados de noroeste a sudeste, dividen al Parque Nacional. En la sección central se encuentra el lago Fagnano o Kami que, extendido de oeste a este, desagua en el océano Pacífico. Más al sur, enfrentado a los cerros Cóndor y Guanaco, el lago Roca desemboca en las agitadas aguas del río Lapataia que, a su vez, vierte su caudal en la bahía homónima.
La belleza de la Bahía Lapataia, que descansa sobre el canal de Beagle a lo largo de 6 km, se expresa en las numerosas caletas y puntas que caracterizan a las playas y acantilados, sirviendo de hábitat para la avifauna costera.

En este Parque Nacional sólo seis especies arbóreas soportan la rigurosidad de estas latitudes. Predominan los bosques de lenga y de guindo, esparcidos en las áreas más húmedas y sobre la costa del canal de Beagle. Entre estas vegetaciones, se extienden los turbales, espacios anegados en los que crecen casi exclusivamente musgos del género Sphagnum. Al borde de los turbales se desarrollan juncales, una pequeña planta insectívora y bosquecitos achaparrados de ñires. En el sotobosque abundan los musgos y los helechos, y durante la primavera florecen la orquídea de Magallanes, el michay con sus flores amarillas, y los hongos de polvera.

Parque Nacional Tierra del Fuego

En las costas pueden apreciarse distintas clases de aves: ostreros del sur, cauquenes blancos, albatros de ceja negra con más de dos metros de envergadura, el pato vapor y el petrel zambullidor. Otras aves que nidifican en esta Reserva son el macá grande o huala, que habita las bahías tranquilas, los cauquenes común y de cabeza gris, y el carpintero negro patagónico.
Entre los mamíferos, se encuentran guanacos y zorros colorados, con un ejemplar propio de Tierra del Fuego. También se poseen registros de chungungo o nutria marina en las costas. Y las rocas del mar rebosan de mejillones, cholgas y caracoles.

Existen especies introducidas como el conejo y la rata almizclera, que causan un fuerte impacto ambiental. Un caso especial es el del castor canadiense que tala árboles para construir sus diques, ocasionando inundaciones en determinados sectores del bosque y, en consecuencia, la muerte de muchos árboles por anegamiento. Por otro lado, el continuo ramoneo de los conejos, en especial en la zona de bahía Lapataia, causó el retroceso de la vegetación nativa, que ahora crece en forma achaparrada.

Sumado a estos problemas de conservación, los procesos erosivos también son protagonizados por la devastación de los bosques. Los incendios y la explotación forestal tornan casi irrecuperables los ambientes nativos que, al estar sometidos a la actividad ganadera, sufren una lenta y dificultosa renovación natural.
Corriendo el año 1910, la tala de bosques era llevada a cabo por los presidiarios de la cárcel de Ushuaia. El tren habilitado para transportar los troncos, recibió el nombre de "trencito del presidio", un ferrocarril de trocha angosta que funcionaba con locomotoras a vapor alimentadas por leña, el más austral del mundo. Recorría cerca de 25 km, pasando por el área que ocupa actualmente el Parque Nacional Tierra del Fuego. En dos viajes al día, transportaba 5 vagones con 700 troncos partidos al medio o rajas, de los cuales 400 alimentaban las estufas del penal y 300 eran consumidos por la usina para generar luz.
Todavía pueden observarse los rastros de las zonas sobreexplotadas por la intensa actividad forestal que realizaban los presos y que, a partir de la creación del Parque Nacional, están siendo recuperadas.

Parque Nacional Tierra del Fuego
Los primeros

En estas inhóspitas tierras, los restos arqueológicos constituyen verdaderos tesoros que evidencian testimonios de los primeros grupos humanos de nuestra geografía. Antes de la ocupación española, la isla de Tierra del Fuego estaba habitada por cuatro grupos indígenas: los selk'nam, llamados onas por sus vecinos los yámanas, los alakalufes y los haush o manek'enk, aparentemente ligados a los primeros. Estos aborígenes poblaron el archipiélago fueguino por más de diez mil años; en la Isla Grande moraban los selk'nam, el pueblo alakaluf al oeste y desde las costas del Canal de Beagle hasta el Cabo de Hornos, los yámanas. Los nómades del mar, como se los llamaba a los yámanas, vivían en las islas, islotes y canales lindantes al cabo, donde mucho después se instaló la ciudad de Ushuaia.

Hábiles cazadores, navegaban los canales en rápidas canoas hechas de corteza de guindo y varillas de madera que cosían prolijamente con tendones de animales marinos. Dentro de las embarcaciones, llevaban siempre fuego encendido sobre unas rocas. A cargo de los remos estaban las mujeres; los niños se sentaban en el medio y los hombres en la proa, aguardando a los animales que cazaban con lanzas y arpones de punta de hueso. Se alimentaban de lobos, nutrias marinas, aves costeras, peces, algún delfín o ballena que varaba accidentalmente en las costas y, en ocasiones, de guanacos que descendían a los valles en invierno. Pero su principal menú estaba compuesto por los moluscos costeros que, si bien tenían escaso valor nutritivo, eran un recurso casi inagotable y disponible todo el año.

Los campamentos en las playas, que constaban de rudimentarias chozas de ramas y troncos en forma cupular, eran abandonados al cabo de dos o tres días, para buscar un nuevo lugar donde establecerse. Pese a las temperaturas, vestían apenas una capa corta de cuero de lobo marino, y en invierno se cubrían los pies con un simple calzado.
En la bahía Lapataia, se hallaron los llamados conchales, acumulaciones de conchas de mejillones, huesos y dientes de animales marinos que, junto a elementos de uso cotidiano como arpones, plomadas, raspadores, etc., sirvieron para localizar las comunidades. En la actualidad, las cuevas que realizan los conejos, cercanas a los frágiles yacimientos de conchillas y montículos de valva, destruyen o dañan seriamente estos testimonios antropológicos.

Aunque no sufrieron matanzas como los selk'nam, los yámanas fueron prácticamente diezmados por las enfermedades que introdujeron los europeos.
Las investigaciones llevadas a cabo en la isla del Salmón, demostraron que la antigüedad de las ocupaciones yámanas tendría alrededor de 1700 años. Pero para el año 1884, la sífilis, el sarampión y la tuberculosis habían dejado solamente mil yámanas puros. En 1924 sobrevivían apenas 50. Sus descendientes, la mayoría mestizos, viven en la isla chilena de Navarino.

Parque Nacional Tierra del Fuego

Para tener en cuenta

Mapa de ubicación del Parque Nacional Tierra del Fuego Vías de acceso:
Ubicado a 11 km al oeste de la ciudad de Ushuaia, se puede acceder por la Ruta Nacional Nº 3.
Información y servicios:
Dada la cercanía, la intendencia de este Parque Nacional se encuentra en la misma ciudad de Ushuaia. Dentro de esta Reserva, hay un campamento organizado en la zona del lago Roca y varios campamentos libres en otras áreas: bahía Lapataia, bahía Ensenada y río Pipo, entre otros.
Ofrece distintos senderos de interpretación, que parten de la ruta:
  Paseo de la isla: por las costas del río Lapataia y Ovando, se recorren 800 m del archipiélago Cormoranes
  Paseo a la laguna Negra: a 400 m de la ruta se encuentra esta laguna, cuya coloración oscura se debe a los extensos turbales.
  Paseo al mirador: con una vista panorámica de la bahía Lapataia, se llega después de atravesar un bosque de lengas.
  Paseo del turbal: por el mismo bosque se llega a una castorera abandonada y se bordea el turbal que termina en la ruta.
  Paseo a la castorera: allí se puede observar el impacto negativo de un sistema de diques que estos animales construyeron sobre el arroyo Los Castores.
Las propuestas de mayor duración son:
  Senda Pampa Alta: une los campings del río Pipo y Ensenada, recorriendo bosques de lenga y guindo y alcanzando una excelente vista del canal de Beagle. El tramo de sólo 5 km, es de alta exigencia.
  Senda Costera: conecta las áreas de acampe de Ensenada con el sector Lapataia, mostrando toda la costa marina. Son 8 km de exigencia media.
  Senda al Hito XXIV: un tramo de 10 km sobre la costa norte del lago Roca, de origen glaciario. Dificultad media.
  Senda al cerro Guanaco: por un sendero de pendiente muy pronunciada se asciende a este cerro de 970 m de altura. El recorrido es de 8 km y la dificultad es alta.

Parque Nacional Tierra del Fuego
San Martín 1395
(9410) Ushuaia - Tierra del Fuego - Argentina.
Tel.: 54 29 01 421315 / 01 424235.
E-mail: pntf@tierradelfuego.org.ar

Fuentes bibliográficas:
Erize, F.; Canevari,M.; Canevari, P.; Costa,G. y Rumboll, M. "Los Parques Nacionales de la Argentina y otras áreas naturales" Ed. INCAFO. Madrid, 1981.
Página oficial de la Administración de Parques Nacionales www.parquesnacionales.gov.ar


 
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