Bahía Blanca, ciudad de encuentro

Recorrer su zona céntrica permite observar el cuidado con que los bahienses resguardan sus antiguas construcciones, realizadas con concepto y diseño europeos.

Bahía Blanca es una ciudad pujante y dinámica con arquitectura de gran valor patrimonial, lo cual puede apreciarse con solo acercarse a sus principales paseos turísticos. En su casco histórico se destacan la plaza fundacional y las manzanas lindantes, donde la mayoría de los inmuebles fueron construidos hacia fines del siglo XIX y hasta la década del treinta del XX.

Iniciamos el recorrido en la plaza Rivadavia, el parque más generoso en extensión y belleza del área urbana. La característica de sus jardines es su estructura cuidada y organizada en simetrías a partir de un punto central, en un neto estilo francés. El monumento al primer presidente argentino Bernardino Rivadavia ocupa un lugar destacado y desde allí se abren cuatro diagonales que rematan en su otro extremo con cuatro estatuas donadas por entidades extranjeras.

Apreciamos otras obras valiosas aportadas por las comunidades israelita e inglesa. En el primer caso, el escultor argentino Israel Hoffman realizó una escultura cuyas tres caras simbolizan la agricultura, la industria y la ciencia. La Fuente de los Ingleses, a su vez, es una alegoría de los ejes del progreso: la navegación, el ferrocarril, la agricultura y la ganadería.

  • Municipalidad

    Municipalidad

  • Peatonal

    Peatonal

  • Estación Sur

    Estación Sur

  • Parque de Mayo

    Parque de Mayo

  • Aeropuerto

    Aeropuerto

  • Puerto

    Puerto

  • Una ciudad pujante y dinámica

    Una ciudad pujante y dinámica

Frente a la plaza Rivadavia encontramos el Palacio Municipal, edificación de clara línea borbónica, con una torre de 42 metros de altura y una escalera de acceso de importantes dimensiones.

Dejando atrás el espacio municipal, conocimos el antiguo Banco de la Provincia de Buenos Aires, de características de orden jónico con ventanas de medio punto, actual sede de dependencias comunales.

Nos sorprendió la fachada de la iglesia catedral Nuestra Señora de la Merced, patrona de la ciudad. El frente es de un factura admirable y está compuesto por un cuerpo central que remata en una escultura en la que se representan la virgen y los ángeles, y dos laterales que soportan torres de gran altura.

Los edificios del Banco Alemán y del Banco de la Nación Argentina sobresalen por el rigor con se conservaron las normas clásicas de la época en que fueron construidos. En ambos, se jerarquizó la entrada principal y las líneas simples con división de basamento, desarrollo y coronamiento. En su interior, el Banco de la Nación cuenta con cuatro esculturas de atlantes que simulan sostener la integridad de la estructura.

Para terminar nuestro paseo por el centro, nos detuvimos frente al Palacio de Tribunales, sobre la calle Estomba. Con su alzada de 33 metros, constituyó la obra de mayor altura de su época y sus líneas sobrias y firmes denotan el carácter que debían tener los establecimientos públicos en la época en que fue erigido.

Fue suficiente realizar esta breve caminata para entender cuánto valoran los habitantes de Bahía Blanca aquellos tiempos lejanos de esplendor. La ciudad es, además, un punto de encuentro entre las grandes extensiones de la Patagonia y la pampa bonaerense, y tiene su vista dirigida hacia el futuro con su potencial humano, comercial y cultural. Sus avenidas y paseos públicos así lo demuestran.

Autor Mónica Pons Fotografo Gentileza Turismo.bahiablanca.gov.ar

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