Historia de Tafí del Valle

Tafí y los Valles Calchaquíes
El nombre Tafí proviene de la palabra diaguita taktikllakta que significa "pueblo de entrada espléndida".
A través del estrecho de Bering, hace unos 30.000 años, llegaron al continente americano las primeras tribus de cazadores. Miles de años más tarde ingresaron en lo que hoy es la Argentina.
En el período temprano, la cultura más antigua se sitúa en Tafí (Tucumán), 2.500 años en el pasado.
Se trataba de pueblos agricultores, sedentarios, que cultivaban el maíz, la papa, el zapallo y legumbres como las habas. Los componentes religiosos tuvieron una importante gravitación en la vida de estos grupos. Sus viviendas eran sencillas y hoy podemos verlas junto a otras manifestaciones arquitectónicas aborígenes en la reserva La Bolsa.
Algunos estudiosos afirman que en Tafí debió existir una marcada influencia diaguita.
Por sinuosos caminos, entre desfiladeros por donde bajan las aguas de deshielo, se llega a los valles Calchaquíes. Inserto entre macizos graníticos con nieves eternas, se ubica Tafí del Valle y en sus inmediaciones el Dique La Angostura. Tafí del Valle condensa las ancestrales costumbres indígenas fusionadas con la cultura española.
No se tiene información acerca de esta cultura a partir del 900 d.C. No se sabe si se retiraron del valle por problemas políticos, económicos o condiciones climáticas desfavorables o si tan sólo faltan realizar investigaciones científicas.
Más tarde se establecieron en el valle pueblos oriundos de valles vecinos, como el de Santa María, del Cajón, o el Calchaquí. También estos grupos eran agricultores y pastores, pero con un desarrollo tecnológico, social y político superior al de las culturas previas.
A finales del siglo XV, estos pueblos cayeron bajo dominio incaico. El valle de Tafí pasó a ser una más de las áreas controladas por el imperio. Se trataba de una zona estratégica, ya que este valle es una especie de frontera frente a las poblaciones guerreras de la región chaqueña.
En 1636, los reyes entregaron el valle en "merced real" a P. de Leguizamón y Guevara, para que fuera aprovechado con la producción de cultivos.
Los herederos lo recibieron como encomienda, los cual resultó en un notable descenso de la población nativa.
Las tierras fueron vendidas a la Compañía de Jesús en 1716. Ellos levantaron la primer capilla del valle y se dedicaron a evangelizar a la población.
Cuando los jesuitas fueron expulsados de América, las tierras se remataron y las autoridades del gobierno tucumano se apropiaron de las mismas.
Recién en la segunda mitad del siglo XX, con la apertura de la ruta de acceso a los valles, es que la población de estas regiones salió de su aislamiento.
En 1977, se creó la Municipalidad de Tafí del Valle.
Se construyeron en muy poco tiempo varios hoteles de alta categoría que ofrecían al turista la posibilidad de descanso, en viaje hacia los Valles Calchaquíes.
A 107 kilómetros de la capital provincial y a 1.976 m.s.n.m., Tafí combina montañas, ríos y un clima ideal con comodidades en hoteles y restaurantes diseñados a tono con el paisaje.
Tafí del Valle es la puerta de entrada a los Valles Calchaquíes y está rodeada por el Cerro Nonoco, el Grande, el Muñoz, el Mala Mala, el Negrito y el Cerro Pelao.
A partir de Acheral, en el departamento de Monteros, el paisaje comienza a transformarse. La llanura se convierte lentamente en una selva de espesa vegetación que cubre las orillas del río Los Sosa y sigue a lo largo de casi todo su trayecto hasta alcanzar alturas superiores a los 2.000 metros.

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