Pablo Etchevers Valle de Lobos
Es sin duda uno de los sitios más bellos de la ciudad de Ushuaia. Allí, el Gato Cucuchet se encarga de criar perros de trineo y enseñarles su filosofía de vida. |
Quien ha leído a Jack London y ha entendido el verdadero mensaje de uno de sus mejores libros, La voz de la sangre, sabe que hablar de Ushuaia, la ciudad más austral del mundo, es sin duda acercarnos a este tipo de relatos donde imperan el hombre y la naturaleza, y sobre todo el ingenio del primero para dominar a la madre natura.
Un gato entre perros |
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A media hora de la ciudad de Ushuaia, el Valle de los Lobos sorprende a quien por curiosidad ha llegado hasta allí. Una cantidad indescriptible de perros siberian huskies y alaskan malamutes criados para trineo se hacen protagonistas de las miradas. Sólo un hombre los domina y obtiene el respeto de todos, su nombre suena raro entre tantos perros: el Gato Curuchet.
El Gato Curuchet nació en Tandil (provincia de Buenos Aires) y desde chico soñaba con conocer los hielos de Alaska. Comenzó un viaje que marcó su vida para siempre; la meta era precisamente Alaska, la tierra indomable de Jack London y sus perros, pero el destino le jugó una buena pasada: decidió que nuestro amigo perdiese su barco y se quedara para siempre en Ushuaia, donde encontró un paisaje similar al soñado en el propio suelo argentino. |
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Llega el invierno
Cuando a uno le cuentan que en Ushuaia existe la posibilidad de subirse a un trineo comandado por perros, las ganas de hacerlo hacen que en forma inmediata preguntemos dónde, cómo y cuándo. Y que la ansiedad nos gane la partida.
Además del paseo tirado por perros, este tipo de aventuras se combinan con caminatas con raqueta, paseos por el bosque que incluyen la posibilidad de llegar hasta las castoreñas (famosas en todo Ushuaia) y visitas a construcciones ancestrales de los primeros habitantes de la región: los originarios yamanes.
¿A dónde vamos?
El Fogón Blanco, el Paseo Kilak y el tradicional Valle de los Lobos son algunos de los recorridos típicos que se realizan durante la temporada invernal y que nos permiten contactarnos con una naturaleza mágica que encierra códigos propios, experiencias y anécdotas que se hacen comunes cuando comenzamos a familiarizarnos con esta filosofía de vida. |
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El amor de este hombre por sus perros es tan grande que las palabras sobran. Una mirada, un gesto, un chasquido y todos entienden qué es lo que viene y qué debe hacer cada uno de los integrantes del trineo, algo que también comenzamos a aprender quienes estamos debutando en esta actividad.
Descanso obligado
Mientras recorremos el Valle Carbajal, un lugar realmente hermoso, los trineos avanzan marcando con sus huellas una nieve que parece haber caído hace solo cuestión de minutos y el Gato realiza una parada que todos los presentes (en este caso, el grupo no superaba los ocho) estábamos esperando. |
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Perros y hombres necesitábamos descansar, por lo que nuestro amigo comenzó a juntar leña y armó una cálida fogata que sirvió para tirar unos tiernos trozos de carne y dejarlos asarse.
Los viajes, las anécdotas y por sobre todo las experiencias de vida ganaron rápidamente la conversación. La armonía que se logra entre la mirada azul de los perros, la nieve y el hielo da cuenta de que estamos viviendo algo único, como si se tratase de un cuento. Sensaciones mágicas si las hay. |
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Contemplativo
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El Gato Curuchet es uno de los personajes más emblemáticos de la ciudad de Ushuaia. Lo conocí hace aproximadamente 10 años, cuando llegamos a Ushuaia con la vieja y famosa revista de tiempo libre Aire y sol y nos quedamos sorprendidos al verlo entre tantos perros. Un tipo simple que encontró su lugar en el mundo y sobre todo su misión en él, y que la quiere compartir y enseñar a todo aquel que se acerque a esta región. Un grande con todas las letras.
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