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Este recorrido por la ciudad de Junín de los Andes te permitirá visitar diferentes sitios de interés histórico, relacionados con la fundación y posterior desarrollo de esta localidad, emplazada en un fértil valle y sobre la margen derecha del río Chimehuin, al suroeste de la provincia del Neuquén.
Con la presencia dominante del volcán Lanín –con sus 3776 metros de altura y su cumbre nevada todo el año- la ciudad se recuesta parsimoniosa sobre la costa del río, con sus alamedas, sauces y una tranquilidad patagónica a toda prueba. |
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Fundada en el año 1883, como un fortín de avanzada de la denominada “Conquista del Desierto”, lentamente se fue delineando su perfil de pueblo fronterizo, con la clásica plaza central, sus manzanas, solares, quintas y chacras distribuídas entre amplias calles trazadas en forma de diamero, su costanera y toda una naturaleza privilegiada enmarcándola.
Recorrerla es toda una apelación a los sentidos, atrapando en sus calles centenarias el eco todavía fresco del paso de los pioneros; el canto de las aves y el portentoso perfil de las araucarias.
Deberás partir de las oficinas de la Dirección de Turismo local, ubicadas sobre la plaza principal, para terminar en los actuales balnearios de la costanera. El circuito es urbano, sólo necesitás un calzado cómodo, un gorro para el sol, un plano del recorrido (te lo dan en las oficinas de turismo), la cámara de fotos y toda tu capacidad de asombro. |
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El primer punto es histórico, y se trata de las oficinas del 1º Correo que funcionó en la ciudad allá por el año 1900 (no se conoce con exactitud la fecha por carecer de antecedentes).
El telégrafo fue inaugurado en el año 1916.
A continuación verás la Plaza San Martín, con su perímetro completo formado por araucarias o pehuenes plantados por el padre Ginés Ponte. La elección no es casual, ya que esta conífera milenaria está estrechamente ligada a la subsistencia de las comunidades mapuches (la semilla o piñón es base de su dieta alimentaria).
Absolutamente emblemático –su perfil ocupa el centro del escudo provincial- el pehuén completa con total autoridad el delineado de la plaza que también tiene su historia: realizado por el Coronel Brondsted en 1897, se la llamó originalmente “Bartolomé Mitre” pero a falta de un busto del prócer y la existencia en cambio de uno del Libertador, se decidió cambiarle el nombre inaugurándola oficialmente el 17 de agosto del año 1950. |
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Enfrente verás la primera Iglesia Parroquial, sobre la calle San Martín. Su construcción data del año 1893, a base de cañas, barro, paja, la fe y voluntad de los pobladores y el jefe del Regimiento de Infantería de Montaña 26. La primera misa que se registra fue el 15 de agosto de 1897; el edificio fue clausurado en el año 1902 debido a sus malas condiciones, y se derrumbó definitivamente en el año 1925. |
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El recorrido te lleva hasta la casa de uno de los primeros comerciantes del pueblo, hoy devenida en Museo que lleva su nombre. Hijo menor de ocho hermanos, nacido en la localidad, don Moisés Roca Jalil convirtió al original Almacén de Ramos Generales “La Flor del Día” en un presente histórico de valor incalculable.
En su perseverancia se conservan más de cuatrocientas piezas de tejido mapuche; aperos, antigüedades, armas, instrumentos musicales, restos arqueológicos, y testimonios de la Conquista del Desierto. Toda la historia del pueblo resumida en una visita imperdible (las visitas pueden realizarse lunes, miércoles y viernes a partir de las 17 horas – consultar en la Oficina de Turismo).
Sin cruzar la calle, en la esquina verás un restaurante devenido en clásico de la gastronomía local, el “Ruca Hueney”. Allí funcionaba el Hotel Lanín, uno de los primeros establecimientos de la ciudad, propiedad de José Julián.
Otro punto del circuito lo encontrás en el Colegio María Auxiliadora, construído a principios de siglo por las primeras hermanas provenientes de Chile, que llegaron con la intención de inaugurar un colegio para las niñas indígenas.
La historia se detiene especialmente en una de las alumnas, Laura Vicuña. También proveniente de Chile con su madre y hermana, se instalan en la estancia Quiilquihue; la madre ingresa como ama de llaves y las dos niñas lo hacen como pupilas en el establecimiento. Al descubrir que su madre comienza a vivir en concubinato con el dueño de la estancia –algo muy mal visto y considerado pecado- Laura decide ofrendar su vida para redimirla, muriendo a los 13 años de edad , el 22 de enero de 1904, luego de padecer una larga enfermedad.
Continuando el recorrido, en la esquina de Ginés Ponte y Don Bosco verás el Santuario Nuestra Señora de las Nieves y Laura Vicuña, en el cual se colocó la piedra basal de la actual parroquia.
Aquí se guardan los restos del padre Domingo Milanesio, primer salesiano en evangelizar la zona. Reinaugurada adoptando la actual fisonomía, refleja la unidad entre la religión Católica y la cosmovisión Mapuche. Una urna artesanal, al ingreso, resguarda una vértebra de Laura Vicuña, reliquia traída desde Bahía Blanca. |
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El edificio municipal y la Plaza del Centenario, justo enfrente, son la próxima parada; allí descansan los restos del Sgto. Mayor Miguel Vidal, fundador del puesto de avanzada que originó la población.
También encontrarás el Museo Mapuche, con elementos arqueológicos y paleontológicos extraídos en toda la provincia; elementos musicales, artesanías y mapas de ubicación de las comunidades completan la muestra.
En la esquina con la calle Lamadrid (hoy una vivienda privada) funcionaba el primer hotel de la localidad. Construído por iniciativa de los ganaderos regionales, el Hotel Argentino- de estructura de madera en casi su totalidad- albergaba en una de sus habitaciones a la oficina del cónsul de Chile; en ellas también se alojaban los estancieros que llegaban al pueblo para las carreras de caballos. Fué demolido en la década del ’80.
Dos cuadras más y verás la Hostería Chimehuin, que data del año 1947. Famosa por la atención y cocina de sus dueños –José Julián y Elena Koller- su clientela estaba constituída principalmente por pescadores deportivos que llegaban de la Capital y el exterior atraídos por las bondades de los ríos y lagos de la región.
Continuando por la costanera, el río Chimehuin cierra el recorrido con su parsimonioso discurrir reflejando el verde de los árboles de la costa. Un paradisíaco rincón devenido en balneario, lugar de recreación y esparcimiento, ideal para “acomodar” las sensaciones producidas por las múltiples imágenes que te provocó el paseo. |
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