Pablo Etchevers Marcelo Sola
Una experiencia recomendable para todos aquellos que deseen visitar uno de los atractivos más imponentes de la Patagonia. |
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Decididos a subir al volcán Lanín, preparamos los equipos necesarios y las autorizaciones correspondientes para realizar esta excursión de alta montaña. Contratamos los servicios de un guía experimentado y habilitado por el parque nacional Lanín para que nos explicara cómo encarar el ansiado ascenso.
De manera clara y amable, el guía nos comentó que el Lanín es una opción muy exigente porque demanda un importante esfuerzo físico y un nivel de exposición medio que combina pendientes de acarreo rocoso con ambientes irregulares. Claro que nuestra decisión siguió firme, estábamos dispuestos a iniciar la subida. Nos esperaban dos largos días de trekking internados en la inmensidad del parque nacional Lanín y una noche en el refugio de montaña.
Así fue que quedamos en encontrarnos el día anterior para chequear los equipos que usaríamos durante el ascenso. Es fundamental que sean impermeables, abrigados y de muy buena calidad. Desde ya, el calzado también tiene que ser confortable.
Agregamos a nuestra lista una serie de objetos que no pueden faltar nunca en una travesía de esta magnitud: bolsa de dormir, anteojos, gorros, cantimploras, piquetas, grampones, bastones, guantes, polainas, protector solar y labial. Asimismo, el guía nos recomendó llevar dos a tres mudas de ropa. Hay que tener en cuenta que las remeras sintéticas son las mejores para realizar este tipo de actividades porque secan rápidamente la transpiración.
La travesía paso a paso
El transfer nos pasó a buscar a las 7:30 horas. Partimos desde San Martín de los Andes, pasamos por Junín de los Andes y recorrimos los 60 kilómetros finales hasta el paso Tromen. Allí se encuentra la seccional Río Turbio del parque nacional Lanín. A lo lejos ya podíamos ver la blanca figura del volcán de 3.776 m.s.n.m. |
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Recorrimos 105 kilómetros y arribamos al puesto del guardaparque, ubicado a los 1.100 m.s.n.m., a las 9:30 hs. Allí nos registramos y nos designaron un refugio. El guía comenzó a darnos las directivas. Nos distribuimos el equipo técnico y los alimentos en las mochilas y nos preparamos para comenzar el ascenso.
Nuestras ganas de llegar a la base del volcán crecían minuto a minuto. El guía nos recomendó que cenáramos, si eran pastas mejor, porque nuestro organismo necesitaría calorías para poder lograr el objetivo: llegar al refugio de montaña. |
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A las 10:30 hs. empezó la marcha. Comenzamos a transitar por un bosque de ñires que al ganar altura fue desapareciendo. El tiempo de marcha fue siempre el del más lento y respetamos las decisiones del guía que conoce la montaña. La hidratación es continua para no correr el riego de deshidratarnos. |
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La parada de ajuste fue a las 11:00 hs. Antes de abandonar el bosque de lengas, el guía nos aconsejó chequear el peso de la mochila, el calzado y el posicionamiento del abrigo a mano. Es muy importante atender los pequeños dolores que se sienten durante las primeras horas de caminata. |
Luego, continuamos la marcha aproximándonos al inicio de la senda de montaña. El guía nos señaló que entre los lagos que veíamos se encuentran el Tromen, el Quillén, la laguna Huaca Mamuil y la naciente del río Malleo.
Cada paso nos llenaba de entusiasmo y ansiedad, no veíamos el momento de pisar el maravilloso y único volcán Lanín. Así es que comenzamos a recorrer la senda Espina de Pescado, a los 1.200 m.s.n.m. El sector por donde empezamos a transitar con paso lento y seguro era una morena glaciaria. Nos hidratamos varias veces. |
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Welcome Argentina - Paseos en Junín de los Andes
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