Una manzana, cuatro siglos

Esta área peatonal permite conocer cómo nació y evolucionó la cultura jesuítica en esta parte del virreinato y sorprenderse por las reliquias que nos legaron.

Años atrás Córdoba era apreciada por sus sierras y en la ciudad capital solo se visitaba la Catedral, la iglesia de la Compañía de Jesús y el Cabildo. Cuando se puso en valor el legado de la orden de San Ignacio de Loyola, la Manzana Jesuítica cobró significado histórico y pasó a ser paseo obligado para los visitantes.

Nos acercamos a pie hasta la iglesia, donde se iniciaba la visita. Sabíamos que pisaríamos espacios de gran valor patrimonial y que exigían respeto. Nos recibió la guía Guadalupe Biscayart Melo, quien nos recordó cómo se desarrolló el período colonial en Córdoba.

Repasamos la lección que decía que Córdoba era parte del virreinato del Perú y que no contaba con valores como el oro o la plata. Con la llegada de la orden de los jesuitas en 1599 para realizar su tarea evangelizadora, estos tomaron posesión de la manzana en la que ya existía una ermita. Iniciaron entonces la edificación de la iglesia de San Ignacio, hoy conocida como Compañía de Jesús, la más antigua en pie de la Argentina, que tardó 36 años en erigirse.

  • Las reliquias que nos legaron

    Las reliquias que nos legaron

  • Espacios de gran valor patrimonial

    Espacios de gran valor patrimonial

  • Universidad Nacional de Córdoba

    Universidad Nacional de Córdoba

  • Excelente información de la época y detalles ornamentales

    Excelente información de la época y detalles ornamentales

  • Colegio Nacional de Monserrat

    Colegio Nacional de Monserrat

Su fachada no tiene ornamentación y se presume que nunca pudo terminarse. Al ingresar, el contraste impacta. Su interior barroco guarda dos estilos: el original, muy teatral, colorido y con fuerte inclusión de dorado a la hoja, y el neoclásico del siglo XIX. La nave central sigue los planos de cruz latina sin columnas internas y su bóveda de cañón corrido es muy liviana y fue realizada íntegramente con madera.

“Aprecien las tallas y pinturas del retablo del altar mayor. Descubrirán a varios de los jesuitas iniciadores de la orden en sus imágenes”, nos dice Guadalupe mientras nos acercamos. “El púlpito tiene una gran acústica y muestra el dorado a la hoja original.”

La mano de obra provino de las misiones guaraníticas y de los esclavos africanos que fueron el inicio del mestizaje.

Detrás de la iglesia mayor funciona la Capilla Doméstica, que era originariamente la del noviciado. Tiene una estética primitiva, con paredes a la cal en blanco, bóveda policromada con madera y cañas tacuara, piso de ladrillos y el retablo dorado a la hoja.

Dimos un último vistazo al interior de la iglesia para trasladarnos hacia el área de la universidad que se visita. En la sacristía, un cuadro de la escuela de arte de Quito del año 1700 muestra un personaje bíblico, María Magdalena, con estética aindiada. Las paredes principales son de casi un metro de ancho, fueron realizados con piedra, y cuenta con enormes puertas de cedro paraguayo.

“¡Y todavía no han visto todo! Prepárense para ver de cerca algunos libros incunables mientras continuamos descifrando los secretos de la época”, nos anunció Guadalupe mientras conocíamos el patio interno y llegábamos a la librería.

Allí se preservan volúmenes -atesorados por los sacerdotes- de temas clásicos: teología, filosofía, medicina y arquitectura escritos en latín, castellano, italiano, francés, las lenguas imperantes.

En la misma manzana funcionan la Universidad Nacional de Córdoba y el Colegio Nacional de Monserrat. Se visita la sala de defensa de tesis teologal, que no es la original pero sigue la estética del siglo XIX. Enormes sillones de respaldo alto le dan adustez al ambiente donde los sacerdotes daban su examen final.

Las dos instituciones son las más antiguas del país y ostentan la tradición de ofrecer estudios de excelencia para todas las clases sociales, sin excepción. En sus inicios, los jesuitas organizaron el Colegio Máximo y allí se estudiaba filosofía y teología; en 1621 el papa Gregorio XV los autorizó a conferir grados.

Pasaron por sus aulas tres presidentes argentinos, miembros de la Primera Junta de Gobierno de 1810, entre otras figuras relevantes de todas las épocas.

En el año 2000 la UNESCO declaró la Manzana Jesuítica como Patrimonio Cultural de la Humanidad, que incluye, además de los monumentos mencionados, la Academia Nacional de Ciencias y el Museo de Paleontología y Zoología.

Córdoba sumó un importante galardón, continúa preservando sus recursos culturales y además festejó sus 400 años con 400 días de celebraciones. Muestra su respeto por las características únicas de tan importante espacio histórico y nos hace partícipes de él a quienes solo caminamos un rato por sus claustros.

Autor Mónica Pons Fotografo Eduardo Epifanio

Contacto de la excursión o paseo


Museo Histórico Universidad Nacional de Córdoba

Obispo Trejo 242, Córdoba, Córdoba, Agentina

Teléfono Teléfono: +54 351-4332075


Nativo Viajes

Independencia 174, Córdoba, Córdoba, Agentina

Teléfono Teléfono: +54 351-4245341

Ubicación


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